#MaratonNavideño2024
CUENTO – LA AVENTURA DE LA ESTRELLA DE LA NAVIDAD
POR: FRANCISCO ARAYA PIZARRO (CHILE)

En la ciudad llena de luces brillantes y decoraciones navideñas por todas partes, vivía Lila, una niña de 12 años conocida por su curiosidad sin límites y su amor por los libros de aventuras y ciencia ficción. Aunque muchos niños de su edad pasaban las tardes jugando o haciendo muñecos de nieve, Lila prefería sentarse junto a la ventana de su casa, mirando las estrellas y soñando con aventuras más allá de la Tierra. Era la noche del 24 de diciembre, las calles estaban cubiertas de nieve, creando un ambiente mágico para las fiestas. Sin embargo, esa noche sería diferente, pues algo inesperado estaba por suceder. Mientras Lila se preparaba para escribir su último artículo del año para el Boletín Escolar, un extraño mensaje apareció en su computadora. Los números y símbolos no tenían sentido, pero al final del mensaje, una palabra destacaba: “Navidad”. Lila no pudo evitar sentir una chispa de emoción; parecía algo salido de aquellas historias que tanto la emocionaban. Decidió investigar el mensaje, aunque sabía que no sería fácil. Tal vez se trataba de una broma de hacker o una pista para algo mucho más grande.
Lila se puso su abrigo de lana y salió a la calle con su cuaderno en mano, decidida a averiguar más sobre el misterioso mensaje. Era su presentimiento venido de su talento nato de reportera dándole señas de donde venía la historia. Mientras caminaba por la plaza central de la ciudad, un resplandor en el cielo la hizo detenerse. Una gran nave espacial, brillante como un árbol de Navidad, descendía lentamente hacia el parque. A su alrededor, las luces de las casas y las calles parpadearon. La nave aterrizó en el centro del parque, levantando una nube de nieve. Lila se acercó cautelosamente, y al bajar una rampa de la nave, un hombre alto y delgado, con un traje rojo y dorado, apareció. Su casco reflejaba las luces del árbol de Navidad que estaba cerca.
«¡Hola, pequeña!» — dijo el hombre, con una voz cálida pero llena de misterio. —»Soy Capitán Starr, vengo de un lejano planeta y necesito tu ayuda».
Lila, sorprendida, pero sin miedo, lo observó. Su traje parecía salido de una película de ciencia ficción, pero algo en sus ojos le decía que él no era un villano.
«¿Me ayudas? Hay algo muy importante que debemos hacer para salvar las fiestas de Navidad en este mundo. He recibido un mensaje desde el espacio, pero no puedo hacerlo solo».
Lila no lo pensó dos veces. ¡Esta era la aventura que siempre había soñado!
El Capitán Starr le explicó que su misión era detener a una fuerza que amenazaba su mundo. Esta fuerza, conocida como La Niebla de Sombras, estaba absorbiendo la alegría y la luz de todos los planetas, y si no se detenía a tiempo, las celebraciones de Navidad desaparecerían para siempre.
«Necesito que me ayudes a encontrar el Cristal del Corazón, una gema mágica que mantiene viva la esperanza y la alegría, especialmente en la temporada navideña. Sin ella, la Navidad en la tierra perdería su poder», explicó el Capitán Starr, mientras se preparaba para abordar su nave, La Estrella Brillante.
Lila se sube a bordo con entusiasmo. La nave tenía una decoración increíble, con luces brillantes y una estrella gigante en la parte superior. Mientras despegaban a gran velocidad, Lila observó cómo la ciudad se hacía cada vez más pequeña hasta desaparecer entre las nubes.
«Nuestro destino está en el Planeta Aura. Es un lugar mágico donde las estrellas siempre brillan. Pero, la Niebla de Sombras está tratando de apoderarse de su luz. Si llegamos a tiempo, podremos salvar la Navidad para todos», explicó el Capitán Starr.
Al llegar al Planeta Aura, Lila y el Capitán Starr aterrizaron en un paisaje cubierto de nieve y luces, todo con un espíritu similar al de la ciudad en la tierra de donde venía la niña. El cielo estaba lleno de estrellas fugaces, y el aire tenía un toque fresco y dulce, como si el planeta mismo estuviera esperando las fiestas. Pero no se tardaron en darse cuenta en un momento de que algo no estaba bien. El aire se sentía pesado, y una extraña niebla oscura se deslizaba por las calles, apagando las luces de los hogares y los árboles. La Niebla de Sombras estaba ganando terreno.
«¡Rápido, Lila! El Cristal del Corazón está guardado en el Templo de la Estrella, pero debemos apurarnos antes de que la niebla lo cubra por completo», dijo el Capitán Starr, tomando la mano de Lila.
Juntos corrieron por un sendero rodeados por figuras que brillaban con una luz dorada. A medida que avanzaban, la niebla oscura comenzaba a rodearlos, pero Lila, con su agudo sentido de la observación, notó algo curioso. En el centro del sendero, había un pequeño arbusto con hojas plateadas.
«¡Mire, capitán! Este arbusto tiene luz. Tal vez sea la clave para alejarnos de la niebla» – sugirió Lila.
El Capitán Starr se acercó al arbusto y, al tocarlo, una corriente de energía brillante los rodeó, alejando la niebla. Con una sonrisa de gratitud, continuaron su camino hacia el templo. Finalmente, llegaron al Templo de la Estrella, un enorme edificio con un árbol gigante en su entrada. En el centro del templo, sobre un pedestal dorado, brillaba el Cristal del Corazón. Era una gema roja que emitía una luz cálida, similar a una vela encendida en una noche fría. Sin embargo, la niebla oscura comenzó a envolverse alrededor del cristal, oscureciendo su luz. Lila se acercó, mirando fijamente la gema. Sabía que algo debía hacer.
«¿Capitán, ¿cómo podemos salvarlo?» – preguntó Lila.
El Capitán Starr levantó su mano y señaló el cristal. – «El cristal solo puede brillar si alguien con un corazón puro lo toca. Y creo que ese alguien eres tú, Lila».
Lila miró la gema con determinación y extendió su mano hacia el Cristal del Corazón. Al contacto, la gema comenzó a brillar más fuerte, y la niebla oscura retrocedió, disipándose por completo.
«¡Lo logramos!» – exclamó el Capitán Starr, abrazando a Lila.
La luz del cristal se extendió por todo el planeta, devolviendo la alegría y la paz a Aura. Las estrellas volvieron a brillar, las casas se iluminaron y el aire se llenó de una cálida sensación. Con la misión cumplida, el Capitán Starr y Lila regresaron a la nave, dejando atrás el brillante planeta Aura. Mientras viajaban de vuelta a la Tierra, el Capitán Starr miró a Lila y sonrió.
«Has salvado el universo, Lila. Gracias a ti, todos los planetas podrán celebrar la fiesta más especial de todas.»
Cuando la nave aterrizó de nuevo en la ciudad, Lila se despidió del Capitán Starr.
«¡Te estaré esperando si alguna vez necesitas ayuda de nuevo!» —dijo ella, con una gran sonrisa.
Esa noche, cuando Lila volvió a su casa, se sentó frente a la chimenea, rodeada de su familia, y miró las luces del árbol de Navidad brillando en la sala. Sabía que la Navidad era algo mucho más grande que los regalos o la comida. Era la luz y la alegría que compartimos con los demás.
Y, en algún rincón del universo, el Capitán Starr seguía viajando, asegurándose de que esa luz nunca se apagara.
AUTOR: FRANCISCO ARAYA PIZARRO (CHILE)
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Francisco Araya Pizarro. Nacido en 1977 en Santiago de Chile, Artista Digital, Diseñador Gráfico Web, Asesor en Marketing Digital y Community Manager para empresas privadas y ONGs asesoras de las Naciones Unidas, Crítico de Arte, Cine, Literatura, además de Investigador. Y Escritor de Ciencia Ficción, donde en su blog comparte sus relatos cortos en: www.tumblr.com/franciscoarayapizarro
